lunes, 17 de febrero de 2014

Metafísica.

Estoy leyendo un libro de Conny Méndez, Metafísica, en dos
volumenes que integran cuatro libros cada uno. Lo curioso es que los cuatro coinciden en títulos en los dos volúmenes, a pesar de que el contenido es distinto.

El libro está escrito en un lenguaje muy fácil de comprender, lo que en palabras de la autora es lenguaje de a centavo, para que todo el mundo la pueda entender. 
Los cuatro títulos son: 
  1. ¿Qué es la metafísica?
  2. Piensa lo bueno y se te dará.
  3. Un tesoro más para ti.
  4. Numerología. 
Es un libro interesante, aunque todavía no lo he terminado de leer y por lo tanto no tengo un juicio completo sobre el mismo. En cuanto lo haga editaré este artículo y os diré mi impresión. Pero lo estoy disfrutando, ya os diré por qué.

domingo, 16 de febrero de 2014

Mi producción literaria.


En 2005 comencé a escribir cuentos sobre unos personajes que me iba inventando. Cuando ya tuve siete me di cuenta de que los personajes coincidían, y que estaba escribiendo una novela... Los reescribí, les añadí otros siete capítulos, y en 2008 ya pude ver cómo mi Ópera prima, mi primera novela, había nacido. Esa novela aún no está publicada, pero lo estará dentro de unas semanas. Se llama El amo de casa, y puesto que aún no ha aparecido no figura entre las que muestro en el gráfico anterior. 

El segundo libro fue una novela histórica, La versión de Tirolino, o El servidor de Roma. Es el único de mis libros que no tiene versión digital, y se puede encontrar sólo en papel en las librerías de Murcia o pidiéndolo a la Editorial Rosa de Papel o  a mí.

De los demás libros os he hablado en otras entradas de este blog. Todos se encuentran en Amazón o en Wattpad. Pero hay otros cuatro que sí se pueden encontrar en papel: 
1 El putero.
2 Viaje final.
3 ¡Viva la República!
4 Abuelo y nieto.
 Los 1 y 2 a un precio de 10 euros, y 3 y 4 de dos euros, más gastos de envío.

martes, 4 de febrero de 2014

Mis otros libros.

Mis otros libros.

Algunos autores escribimos por placer, otros por vender, y también están los que quieren ser leídos, cuanto más ampliamente mejor. Yo he de reconocer que me encuentro en los tres grupos: escribo porque me encanta, no me molesta que me paguen por lo que escribo, si vendo algún libro, pero estoy interesado también en que me lean, cuanto más ampliamente mejor. 


No son muchas las plataformas que permiten poner a disposición de todo el mundo libros gratuitamente. Entre ellas se encuentra www.wattpad.com. En esa plataforma tengo puestos seis libros, algunos de los cuales aún sigo completando, de vez en cuando. Son estos: 
El primero de estos es un libro de cuentos, Escúchame,  que en realidad es mi segundo libro de ese estilo, ya que el primero fue  Cuéntotelo, que publiqué hace años en Amazon. Con este quise poner un segundo libro de cuentos de temática y extensión variables a disposición de quienes lo quisieran leer, sin desembolso alguno. 
El segundo libro, La saga del Padre Nuestro, forma parte en realidad de ese libro citado anteriormente, Cuéntotelo, pero al ponerlo para lectura gratuita ha resultado ser mi libro más leído, más de 27000 veces. Consta de un cuento por cada uno de los versos de la célebre oración que enseñó Jesucristo a sus apóstoles, y cada uno de ellos ejerce de título, excepto el último verso, Amén, que es un cuento más largo que consta de cuatro partes, y que luego derivó en un libro aparte, el primero de los que publiqué en Amazon.

Escuela de escritores derivó del profundo malestar que me invadía al ver libros publicados, tanto en internet como en papel por editoriales de supuesto prestigio, con tantas faltas de ortografía, de sintaxis y de contexto, así como con una clara incoherencia en sus historias. Y en la inmensa mayoría de los casos se debe a fallos de principiante. Para paliar, en lo posible eso, decidí elaborar una serie de artículos alertando de los principales vicios de escritura que me iba encontrando. Si a alguien les han servido de algo mis consejos, me alegrará saberlo.

En cierta ocasión asistí a la presentación de un libro de haikus, ese metro japonés tan original. Me gustó tanto lo que oí allí, que me decidí a escribir El libro de los haikus golfos, que son una colección de cincuenta de estos poemas de metro tan curioso y desprovistos de rima. 

Una historia sagrada es mi obra más ambiciosa: se trata de escribir una historia cuyos capítulos tienen, cada uno, el nombre de uno de los libros de La Biblia. Hasta ahora he escrito los primeros libros del Pentateuco. Espero que a los lectores les parezca un proyecto singular y les apetezca leerlo.

El último de los libros que tengo en wattpad, por el momento, es un libro de ensayos, en los que me pregunto cuestiones del mundo actual que no siempre comprendo, aunque a veces les quiera dar una solución personal. Se llama A ver si lo entiendo.


No descarto seguir escribiendo obras que presentaré al público gratuitamente, aunque el grueso de mi producción se encuentra en Amazón y en libros de papel, porque además de ser ampliamente leído a uno le da gusto saber que hay gente que está dispuesta a pagar por leerle a uno. Eso hincha mi vanidad y mi bolsillo, aunque no tanto como yo quisiera. :-) Esos libros son los que se ven justo delante de este párrafo.
El gráfico del párrafo anterior muestra las portadas de diez de los once libros que tengo a disposición del público para su compra en www.amazon.es y en papel. El que falta es un libro de menor tamaño, titulado El soldado y la bruja: un cuento infantil, que tengo publicado en Amazon también, en versiones española e inglesa: The Soldier and the Witch: a Children's Tale, cuya portada se puede ver a la derecha de este párrafo. 

martes, 29 de octubre de 2013

"La lectora de almas", de Judith Priay.

Una romántica historia de aventuras.
«La lectora de almas», de Judith Priay, la compré en diciembre del año pasado, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de leerla. 

He de confesar que  es un poco larga, 9811 posiciones, que equivalen a casi quinientas páginas, y me ha dado la impresión de que se ha acortado mucho el desenlace; de hecho me ha parecido que ha sido en una página determinada, cuando los protagonistas están en la ermita en ruinas, cuando se ha producido el cambio de idea de la autora. Pero está muy bien llevada, con un lenguaje asequible y muy llano, transparente entre nosotros y la historia, que va definiendo desde el principio a todos los personajes y sus puntos de inflexión. 

Es una novela que defiende unos valores que me gustan: la solidaridad, el amor, la tarea común, dentro de la diversidad y las distorsiones que les han producido sus trágicas experiencias a prácticamente todos los protagonistas excepto al joven Sanador Soon y a su maestro, Liu, lo que se va desvelando poco a poco mediante un proceso muy gradual que quizá sea el responsable de la longitud poco frecuente de esta obra, dado que las que suelo leer ocupan apenas un tercio de esta longitud. Pero merece la pena. 

Es un libro que recomiendo leer, aunque advierto que crea dependencia de la pluma de su joven autora. 

Por eso le he dado mis cuatro estrellas. :-) 

lunes, 7 de octubre de 2013

Abuelo y nieto

Abuelo y nieto es el último libro que he publicado, tanto en papel como en formato digital, al precio de dos y un euro respectivamente. 

No es un relato largo, pues su extensión es de apenas cuarenta páginas, pero en ella están condensadas los treinta años en que un abuelo y su nieto conviven en una relación atípica que va más allá de las meras relaciones familiares, pues se hayan tamizadas por su amor a la literatura, que el pequeño va descubriendo de la mano experta de su abuelo Matías, hasta un final que nos sorprende porque le hace dar una vuelta a toda la historia.

Este libro es mi primera incursión en el realismo mágico, pues incide en la magia de las relaciones humanas más sencillas: el cariño, la comprensión, las ganas de superación, los sueños y las estrategias para conseguir realizarlos. Creo que disfrutaréis de su lectura, quizá tanto como yo lo he hecho de su escritura. 

En realidad es un cuento largo que me lo sugirió el nacimiento de mi nieto Miguel, a quien el libro está dedicado.

El libro se puede conseguir en la librería virtual Amazon, y en papel en la web MurciaLibro o en la dirección: 

La Rosa de Papel
c/ Mozart, 5, 4º Izq.
30002 Murcia.

También se puede conseguir en pdf. Para ello envíame un email cuando hayas pagado tu ejemplar:



viernes, 28 de junio de 2013

¡Viva la República!

Que ¡Viva la República!

En dos ocasiones hubo república en España. Las dos veces se hicieron las cosas mal, y los españoles prefirieron en 1978 confiar en una institución que lleva rigiendo España más de un milenio, excepto dos breves períodos de uno y cinco años, en que llevaron al país a una situación calamitosa porque sus políticos se dedicaron a diversas tareas, excepto a resolver los graves problemas del pueblo español.

Pero mi libro no habla de esas dos repúblicas, sino de la Tercera, de la que tenemos que traer todos nosotros, y no la deserción del rey.
Mi libro lo terminé de escribir el 19 de agosto de 2011 en Santa Cruz de la Palma y se publicó en la Editorial Sombra del Arce, de Barcelona. Ayer, 27 de junio de 2013, salió la segunda edición en la Editorial Rosa de Papel, de Murcia, y espero que se difunda mucho más, pues hemos conseguido abaratar el precio hasta dos euros.

Mi libro no tiene capítulos, sino canciones: no les he puesto número, porque el número sólo puede indicar el orden en que aparecen, pero su título sí que nos dice algo del contenido. Yo escogí para nombrarlos el de once cantos populares que nos dan una idea del contenido de cada uno de ellos, y que juntos nos dicen a priori el carácter de la obra:

Si me quieres escribir.
La hija de Juan Simón.
De Cataluña vengo.
No nos moverán.
No me tires Indiré.
El cariño verdadero.
Échale guindas al pavo.
Los cuatro muleros.
El Cantar de los cantares.
Himno de Riego.
¡Barra querida de aquellos tiempos!

Y como botón de muestra os presento el capítulo que expresa la determinación de un pueblo que sabe lo que quiere, No nos moverán:


No nos moverán

Nunca hubiera pensado que lo iba a ver allí, con el arma en la mano y el dedo en el gatillo.

Le había dado clase diez años atrás, antes de irse a la mili. Cuando había vuelto de “el servicio”, ella ya trabajaba ayudando a su padre en el campo, cuidando a las cabras. No tenía hermanos. La Pastora fue creciendo, y a ella le gustaba El Soldado. Bueno, el maestro. Veintitrés años tenia el maestro. Ella, diecisiete. Se hizo la encontradiza. El maestro le miraba las tetas de vez en cuando. Era lo que ella quería. Pero cuando ya lo tenía en el bote, empezaron los disturbios. Volvieron a llamar a los últimos soldados que habían hecho el servicio, y el pueblo se quedó sin maestro.

En la ciudad hubo disturbios importantes. Hubo que tirar sobre el pueblo. En nombre del pueblo se masacraba al pueblo. Había que salvar la república de los desmanes del pueblo. El pueblo no quería república. El pueblo quería comer todos los días.

Los ricos seguían siendo ricos. Los pobres seguían siendo gandules. Pero algunos sumaban, y no les salían las cuentas. Algunos decían que había que tener carnet del pueblo. El carnet del pueblo era de un sindicato o partido político de izquierdas. Parecía que los de derechas no eran el pueblo. Eran unos cabrones, pero no eran el pueblo. Eran unos ricos ladrones. Y si no tenían dinero eran unos desgraciados que defendían a los ricos, pero que estos no se lo iban a agradecer. Había que estar con el pueblo, con los de abajo, si no tenías dinero. O si no, eras un traidor. Un traidor a La República.

Pero la República éramos todos, decían algunos. Aunque no fuéramos de izquierdas.

Un día todo cambió, cuando aquel agitador político empe­zó a arengar a los soldados para que tiraran sobre el pueblo. “Porque el pueblo”, decía, era “traidor a La República”. A la República del Pueblo. El soldado recordó un detalle. Aquel agitador le recordaba al inspector que tuvo aquella vez allí, en su pueblo. No le dejaba pensar. Había que sacrificar los valores reales y objetivos que tenía allí delante por una cosa bastarda y abstracta que los vocingleros defendían sin dejar pensar a los demás. Por eso El Soldado no lo pensó dos veces. Cogió su fusil y lo montó. Apuntó, y tiró a matar. Pero no mató a nadie del pueblo. Se cargó al agitador. Los demás soldados le miraron, sorprendidos. Ellos no dispararon. “No me dejaba pensar”, dijo El Soldado. “Y para qué quieres pensar”, le dijeron. “Para no hacer el trabajo sucio a un cobarde que está riéndose de nosotros, y luego pondrá el cazo para llevarse el dinero que a nosotros nos hace falta”. Le miraron como el que mira al que dice lo que todos están pensando. “Pues vamos a por el dinero”, le dicen. “Pues vamos”, dice él. “Antes de que venga otro a quitarnos lo que más nos vale: el derecho a pensar por nosotros mismos”.

Y los soldados se fueron a ver al Ministro. Y le dijeron: “Ministro, hemos estado pensando...”, pero el Ministro les dijo: “Ustedes no están para pensar”. Y los soldados apuntaron al techo y pegaron un tiro. Todos juntos. Treinta disparos a la vez. Y repitieron: “Hemos estado pensando, Ministro. Si no nos dejan pensar, ustedes tampoco piensan” . Y el Ministro salió de debajo de la mesa y dijo: “Lo que ustedes quieran. Ustedes son la fuerza. Pero lo son hoy. Piensen en lo que pasará mañana”. Y le dijeron: “Sí, claro, Ministro: mañana usted puede estar vivo todavía. Si firma la ley de que todos pueden pensar lo que quieran. De que nadie va a obligar a nadie a pensar. De que vamos a trabajar todos por La República. Pero en libertad. Si no hay República en libertad para nosotros, para usted tampoco la habrá. Porque estará muerto”.

Y el ministro, que ya no era Ministro, se asustó tanto que firmó lo que le pusieron. Y se publicó en el Boletín Oficial del Estado aquella misma tarde. Y los soldados se fueron a su casa.

Entonces el Ministro se rodeó de Guardias Civiles y de policías. Y dijo “Ahora se van a enterar estos sabihondos”. Y fueron a detener a los soldados. Pero el problema que hubo es que eran muchos soldados. Y cuando detuvieron a los primeros se dieron cuenta a tiempo los segundos. Y los terceros. Y El Soldado, que era el diecisiete que iban a detener, se fue al campo con su escopeta de caza. Y se juntó con otros escapados. Y asaltaron un cuartel de la Guardia Civil y les quitaron los fusiles ametralladores. Y fueron a ver al ministro, que ahora era otra vez Ministro, muy de mañana.

"Ministro”, le dijeron, “nos tomaste el pelo una vez. Eso no fue culpa nuestra. Pero la segunda vez sí lo sería. Te tomamos por persona seria”. El ministro ya perdió otra vez la M, y les dijo con poquita voz: “¿Y qué hicieron con los guardias que tenía ahí fuera?”

"Aquí estamos”, les dijeron los Guardias Civiles. “Que las cosas nos las han explicado un poco mejor estos compañeros. Que nosotros también queremos pensar. Que no les pagamos el sueldo a inútiles para que nos digan que hagamos lo que no hay que hacer. Que los guardias también somos pueblo. Pero los políticos no son pueblo. Son sinvergüenzas”.

Pero el Ministro, o el ministro, ya no pudo decir nada, porque El Soldado le pegó un tiro. “Este ya no nos toma más el pelo. A ver a quién ponemos de ministro ahora”.

"Pero esto es un golpe de estado”, dijo alguien. “¿De qué estado? ¿Del que te arma a los de un partido y a los de los demás no? ¿De los que se fabrican una religión y la disfrazan de política después para obligar a los pobres a pasar más hambre, y a los bancos les dan nuestro dinero?”
 “No”, le contestaron. “Ese estado hay que quemarlo”.
“Pues no quememos nada todavía. Elijamos a otro Ministro”.
“Bueno, pero primero hagamos elecciones”.

Y los soldados se fueron a la televisión con los Guardias Civiles y los policías. Y allí dijeron que iban a formar un nuevo gobierno dentro de quince días. Y que se presentaran todos los que quisieran trabajar por la República. Que la República somos todos, así que hay que trabajar para todos. Que todos merecemos la pena, pero los latifundistas del pensamiento no tienen derecho a estar en esta república. Que se puede tener dinero y propiedades, pero no las de los demás. O sea, que no se puede robar los pensamientos de la gente para meterles los propios para enriquecerse injustamente. Que los soldados tienen dos o tres pensa­mientos nada más. Pero son suyos. Y que ojito con querer quitárselos. Que los soldados pueden no ser muy inteligentes, pero son muchos. Y por muchos que maten, aparecen más. Porque los soldados aparecen del pueblo. Los soldados también son pueblo. Y para despachar a los chorizos vestidos de políticos, aunque tengan el portentoso nombre de Presidente de la República, se basta un solo soldado. El que quede.
Y cuando El Soldado volvió al pueblo, ella le estaba esperando. Y le dijo que le había visto por la tele. Que estaba muy guapo. Y que se casaría con él si alguno de los dos creía en algo. Pero él le dijo que él creía, creía que ella estaba muy buena. Y se fueron al pajar y estuvieron follando toda la tarde. Por eso no estaba en su casa cuando fueron los policías a detenerlo. No lo encontraron, pero mataron a su hermano, que había ido a visitarlo. Y le pegaron fuego a su casa.

Cuando El Soldado volvió a su casa, se encontró con restos humeantes, y a todos los vecinos apagando el fuego de las casas vecinas, que de la suya ya no quedaba nada. Por eso El Soldado se fue a la comisaría del pueblo, a ver a los policías. Pero no les dijo mucho. Cuando los vio de lejos, les pegó una pedrada a dos de ellos, y les quitó el fusil y el arma de reglamento. Y entró en la comisaría y mandó al cielo a los otros dos sinvergüenzas que habían asesinado a su hermano sin cargos, sin juicio, y sin sentencia. Les hurgó en la chaqueta: los cuatro tenían carnet de un sindicato de izquierdas. “Esta gente no aprende”, se dijo, “la República no puede ser de izquierdas. Ya lo intentaron en Rusia y les salió el tiro por la culata”.

Y se fue a la capital de nuevo, a ver al nuevo Ministro. Al Presidente de la República. Y le preguntó que porqué se mata en el país sin hacer un juicio primero. Y el Presidente dijo que le detuvieran. Pero los policías de allí le dijeron que primero contestara. Y él no dijo nada. Dijo que era un error judicial. Y él les preguntó que dónde estaba el juicio. Que si ahora los verdugos van antes que el juez disfrazados de policías. Que quién había dado la orden. Pero la orden no la dio nadie. Y El Soldado, que no era muy listo, dijo que dónde estaban las garantías que tenía el pueblo contra esos desmanes. Pero el presidente, que ya no era Presidente, dijo que no sabía. Y El Soldado le dijo que si no sabía ser Presidente, que se fuera a su casa mientras pudiera. Que había gente mejor preparada que él. Y qué gente es esa, le preguntó el presidente, y él le contestó que Él mismo. Y el presidente se rio. Y le invitó a una sesión del parlamento. Y él fue. Sin pistolas, sin escopeta, sin sus compañeros.


Si queréis saber más de mi libro, lo podréis encontrar en las principales librerías o pedírmelo contra dos euros más gastos de envío a mi dirección de correo.

Quizá vuestro primer acto a favor de una república para todos consista en leeros este libro, pero en todo caso nunca está de más informarse de algo importante en forma novelada, ¿no os parece?

jueves, 7 de febrero de 2013

Contigo, Lilí Marleen.

Mir dir, Lili Marleen.

Acabo de terminar de leer el iteresante libro de Rosa Sala Rose Lilí Marleen, canción de amor y muerte", aunque, por lo expuesto en el libro, bien podría llamársele "Lena Marlene"…, pues Lena Andersen y Marlene Dietrich fueron sus principales difusoras.

En 1915 un soldado alemán estaba a punto de ser enviado al frente de los Cárpatos durante la Primera Guerra Mundial. Ese soldado era poeta, y se llamaba Hans Leip. Aquella noche estaba de centinela en la entrada de su regimiento (kazerne) y olvidó saludar a un superior que pasó frente a él. Mientras el militar regañaba al soldado, vio pasar frene a él a su amante Marlene, una enfermera que le había dado el adiós la noche anterior. Luego recordaría el soldado que esa fue la última vez que vio a Marlene, y que no volvería a ver a Lili, apodo por el que conocía a Betty, la hija de un verdulero vecino, a la que quería en secreto. Ese es el arranque del poema más famoso de la Segunda Guerra Mundial:



1. Vor der Kaserne
Supuesta Lilí Marlén original, Lilly Marlen, judía americana que conoció a Hans Leip.
Lilí Marlén
Vor dem großen Tor
Stand eine Laterne
Und steht sie noch davor
So woll'n wir uns da wieder seh'n
Bei der Laterne wollen wir steh'n
|: Wie einst Lili Marleen. :|

2. Unsere beide Schatten
Sah'n wie einer aus
Daß wir so lieb uns hatten
Das sah man gleich daraus
Und alle Leute soll'n es seh'n
Wenn wir bei der Laterne steh'n
|: Wie einst Lili Marleen. :|

3. Schon rief der Posten,
Sie blasen Zapfenstreich
Das kann drei Tage kosten
Kam'rad, ich komm sogleich
Da sagten wir auf Wiedersehen
Wie gerne wollt ich mit dir geh'n
|: Mit dir Lili Marleen. :|

Hans Leip, soldado


Frente al cuartel,
delante del portón,
había una farola,
y aún se encuentra allí.
Allí volveremos a encontrarnos,
bajo la farola estaremos.
Como antes, Lili Marleen.
Nuestras dos sombras
parecían una sola.
Nos queríamos tanto
que daba esa impresion.
Y toda la gente lo verá,
cuando estemos bajo la farola.
Como antes, Lili Marleen.
Pronto llama el centinela
"Estan pasando revista
Esto te va a costar tres días"
Camarada, ya voy
Entonces nos decíamos adios
Me habría ido encantado contigo
Contigo, Lili Marleen



Veinte años después, el poeta añadió estas dos estrofas que evocan la muerte: 

4. Deine Schritte kennt sie,
Deinen zieren Gang
Alle Abend brennt sie,
Doch mich vergaß sie lang
Und sollte mir ein Leids gescheh'n
Wer wird bei der Laterne stehen
|: Mit dir Lili Marleen? :|
5. Aus dem stillen Raume,
Aus der Erde Grund
Hebt mich wie im Traume
Dein verliebter Mund
Wenn sich die späten Nebel drehn
Werd' ich bei der Laterne steh'n
|: Wie einst Lili Marleen. :|

Ella conocía tus pasos
tu elegante andar
todas las tardes ardía
aunque ya me había olvidado
Y si me pasara algo
¿Quién se pondría bajo la farola
Contigo?, Lili Marleen
Desde el espacio silencioso
Desde las tierras de la tierra
Me mantienen como en un sueño
tus adorables labios
Cuando la niebla nocturna se arremoline
yo estaré en la farola
Como antes, Lili Marleen

El compositor Rudolf Zink compuso una primera versión en forma de "lied", es decir, canción culta, que se desechó  en beneficio de la versión más popular compuesta por el nazi Norbert Schultze, que estrenó precisamente la misma cantante que había dado a conocer la versión de Zink, Lale Andersen, cuyas canciones aún se encuentran en youtube.
Rosa Sala Rose, autora del libro.

Es una canción que refleja el sentimiento de un hombre y debería haber sido cantada por un hombre, sin embargo la hicieron famosa dos mujeres alemanas. ¿Por qué? Lale Andersen, su primera intérprete, decía que ella contaba lo que el soldado sentía, mientras que Marlene Dietrich la utilizó con fines propagandísticos, pues se había nacionalizado americana justo antes de la guerra. Hoy en día se tomaría como una canción de una lesbiana a su amor, pero entonces se pasó de puntillas por esa idea, si es que se le ocurrió a alguien. Algunos cantantes varones, como Perry Como, la cantaron también, pero con tan poco éxito que pasaron desapercibidos.

El libro cubre toda la historia de esta canción y explica por qué los soldados de ambos bandos la adoptaron como canción de guerra, con diversos matices: para el soldado alemán era una canción triste cuya quinta estrofa le recordaba que muy posiblemente no saliese vivo de la guerra, mientras que en la versión aliada el mensaje era todo lo contrario. La versión española, cantada por la División Azul, iba un poco más allá, pues proclamaba que sí que volverían a casa:

Cuando vuelva a España
con mi División,
llenará de flores
mi niña su balcón.

Yo seré entonces tan feliz
que no sabré
más que decir:
- Mi amor, Lili Marlen
mi amor es para ti.

Me ha encantado este libro, pues cuenta en una prosa muy clara y fácil de seguir la génesis de esta canción, desde la letra a la versión final de Marlene Dietrich (autora del cambio de nombre de la canción, de "Lili Marleen" a "Lili Marlene", como se conocía en inglés). También deja patente que a pesar de ser un arma de propaganda del ejército nazi, acabó siéndolo de la BBC, mediante el cambio de orquestación: desaparece el toque de corneta que llama a retreta (a dormir) a los soldados del regimiento) por un sencillo acordeón que evoca el puerto de Hamburgo, Alemania, el hogar de los soldados que estaban en frentes muy alejados, como Rusia, Turquía o África. También repite los tres últimos versos, como se ve en esta versión que data de 1942, en que se enfatiza la idea de "las nieblas tardías", que simbolizan la muerte.

Hoy en día es una canción olvidada, pero sigue siendo el símbolo de una época triste de la humanidad… Este libro me ha hecho mirar de una forma diferente a las canciones de gerra en general.
El libro está bien escrito, y mantiene la atención del lector a pesar de que no es una novela, como yo pensaba en principio, sino de un detallado estudio sobre una canción que ya no está de moda.


La autora, Rosa Sala Rose, recientemente participó en un debate sobre su libro en televisión que podéis ver, si os interesa. También podéis ver su blog.