martes, 11 de noviembre de 2025

Mis lecturas en 2025.

 Os contaba hace unos meses que el año pasado había leído 33 libros, que me parecían muchos. La verdad es que antes no leía tanto, pues estaba más ocupado con la escritura y otras actividades, pero lo que os contaba entonces en aquella entrada de este blog me hizo reflexionar, y la verdad es que ahora la lectura es mi ocupación principal. Por eso no os he podido contar nada de aquellas lecturas, si bien no lo descarto del todo. 

En lo que va de año 2025, además de escribir un libro, El Gran Impostor,  y tres de los cuatro números de mi revista en Esperanto, Kajeroj el la Sudo (Cuadernos del Sur, escrita enteramente en la lengua internacional, aunque no descarto producir versiones en español, inglés y latín cuando haya aprendido lo suficiente de este último idioma, si bien hay un número, el 100, que sí tiene una versión en español y otra en inglés), como digo, además de esa actividad, he leído 50 libros hasta el momento, y el año aún no ha terminado. 

Recuerdo que en una ocasión un alumno de segundo de Secundaria, cuya forma de hablar destacaba entre la de sus compañeros, me confesó que se leía un libro a la semana, excepto en vacaciones, que se leía más. Aquello me dejó boquiabierto, pero me explicó lo culto de su discurso. Por avatares de la vida —en realidad porque no me daba la gana, como le ocurre a todo el mundo— yo era incapaz de realizar lo que entonces me parecía una gesta inusitada. Pero varios decenios después he visto que no es tan difícil. Además, cuanto más lees, más rápido eres ccapaz de hacerlo, y te enteras más de lo que lees. Y una forma extraordinaria de demostrártelo a ti mismo consiste en escribir al menos un breve resumen de cada libro que lees. 

Dicho esto, y sin promesa de hablaros de cada uno, aunque sí de algunos (en los que veréis el enlace correspondiente a mi crítica), aquí va mi lista de este año, hasta el momento:

  1. Un millón de muertos, de José María Gironella Pous*. (Segunda parte de su trilogía sobre la Guerra Civil Española).
  2. Imparables: Diario de cómo conquistamos la Tierra, de Yuval Noah Harari.
  3. El gran inquisidor, de Fédor Dostoyevsky**.
  4. Dios, «El que es», de Serge-Thomas Bonino, OP.
  5. Sapiens 2, una historia gráfica, de Yuval Noah Harari.
  6. El hombre que calculaba, de Malba Thahan**ku.
  7. Alí en el país de las maravillas, de Alberto Vázquez-Figueroa**, 2003.
  8. El aprendiz, de Ana María Matute**, 1960.
  9. Diez obstáculos que te impiden ser feliz, de Irene López Assor**, 2021.  
  10. Recupera tu mente, reconquista tu vida, de Marian Rojas**, 2024.
  11. Ha estallado la Paz, de José María Gironella Pous*.(Tercera parte de su trilogía sobre la Guerra Civil Española).
  12. La madurez de Cervantes, de José Manuel Lucía Mejía**.(Segunda parte de su trilogía sobre nuestro escritor más famoso).
  13. Leyendas de Tartessos, de Manuel Pimentel, 2015**ku*.
  14. La balsa de piedra, de José Saramago**.
  15. El espía que surgió del frío, de John LeCarrée**.
  16. Coños, de Juan Manuel de Prada.
  17. Tu rostro mañana, de Javier Marías.
  18. Lágrimas en la lluvia, de Juan Manuel de Prada.
  19. Gramática de la fantasía, de Gianni Rodari.
  20. El baile de máscaras, de Alejandro Dumas.
  21. Jesús de Nazareth: Desde el bautismo hasta la transfiguración, de Benedicto XVI.
  22. Crítica de la razón literaria, tomo I, de Jesús G. Maestro*.
  23. Gog, de Juan José Benítez**.
  24. La vegetariana, de Han Kang**.
  25. En busca de la totalidad, de Ken Wilber**.
  26. Aterrizaje, de Eva Piquer.** 
  27. El volcán de oro, de Julio Verne.
  28. Cumbres Borrascosas, de Emily Brontë**.
  29. Tú estás loco, papá, de William Saroyan*.
  30. Infernales, La hermandad Brontë, de Laura Ramos**.
  31. La historia secreta de Jane Eyre, de John Pfordresher**.
  32. Agnes Grey, de Anne Brontë**.
  33. El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno**.  
  34. Mi prima Raquel, de Daphne du Maurier*.
  35. El regalo, de Eloy Moreno**.
  36. Los hombres lloran solos, de José María Gironella Pous*.(Cuarta parte de su trilogía sobre la Guerra Civil Española, convirtiéndola en tetralogía).
  37. El verano de Cervantes, de Antonio Muñoz Molina**.
  38. La chica de Cali, de Mónica Beltrán Fayos.
  39. De Madrid a Oviedo, pasando por las Azores, de José María Pemán.
  40. Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite*.
  41. Understanding Apple Intelligence, de Scott La Counte**.
  42. Biografía del silencio, de Pablo d’Ors.
  43. El ángel perdido, de Javier Sierra.
  44. El último hombre, de Mercedes de Miguel**uk y ***
  45. Una pena en observación, de C. S. Lewis**.
  46. Un tipo normal, de Mercedes de Miguel.
  47. La inquilina de Wildfell Hall, Anne Brontë**.  
  48. Poe, de Peter Akroyd*.
  49. La historia de mi máquina de escribir, de Paul Auster**.
  50. Dios, una historia humana, de Reza Aslan**.  

Esta lista, como os digo, no está completa, aunque no creo que en lo que queda de año la aumente mucho. No obstante, si os crea a algunos de vosotros el interés por la lectura, me sentiré muy recompensado, y si me lo hacéis saber, os estaré agradecido. 

Un saludo cordial. 

lunes, 10 de noviembre de 2025

Dios, una historia humana.

 



Dios, una historia humana, es un ensayo bastante bien documentado del experto en religiones Reza Aslan, iraní afincado en EEUU desde hace varias décadas, que estudia el fenómeno religioso desde la aparición del hombre sobre La Tierra, hace dos millones y medio de años.


Comienza examinando los restos arquitectónicos y funerarios de diversas razas de homínidos anteriores a la nuestra, Homo Sapiens, y luego desde los tiempos históricos, y contempla la teoría de que el hombre siempre ha querido contar con un ser superior que vea, toque, oiga, sienta y padezca igual que nosotros, los seres sintientes y pensantes que poblamos este planeta desde mucho antes de lo que pensamos, de hecho desde mucho antes de que fuéramos nosotros. Por eso, afirma, los dioses siempre han tenido virtudes y defectos que poseemos los humanos, si bien no todos, porque algunos dioses están especializados en alguno de ellos más que otros. No obstante, hay un punto de inflexión en que aparece el monoteísmo, algo bastante más moderno que la monolatría, siendo esta última no excluyente, al revés que aquel. Es decir, que mientras que el monoteísmo afirma la idea de un dios y excluye la idea de que haya más, la monolatría consiste en adorar a un solo dios, aunque haya más. Por ejemplo, cuando Moisés baja de el Monte Sinaí, se encuentra con que los judíos están adorando a Baal, una representación de otro dios diferente a Yaveh, y les rompe las tablas de la ley encima porque exige el culto monoteísta, no monolatrista. 

Andando el tiempo se establece un paralelismo de un solo rey y un solo dios. 

Pero más nos sorprende la última afirmación del libro, que me cuidaré de reflejar aquí para no mataros el espíritu del descubrimiento. 

Es un libro excelente, que se lee con facilidad, a pesar de ser un tema algo árido en principio.  Aslan lo explica de modo bastante gráfico, con un estilo que hace pensar sobre este tema, evitando pronunciarse sobre la misma existencia de Dios, si bien nos deja caer la idea desde el principio del libro de que él ha sido sucesivamente musulmán, cristiano y musulmán de nuevo. 

Es una lectura que recomiendo, si os interesa el tema, y si no es así, también podréis disfrutar de la excelente prosa con que ha sido vertido al español por Jorge Arnaud y Escudero para la Editorial Taurus.

sábado, 11 de octubre de 2025

Una de caperucita (Mis lecturas de 2025).

Si hace unos meses daba cuenta yo de las lecturas que había hecho el año pasado, ahora, diez meses después he de confesar que he batido mi récord personal del año pasado, pues esta mañana he acabado de leer mi 40º libro del año en curso. En lugar de poner la lista de lo que llevo leído este año, prefiero hablaros de cada uno de ellos, pues al fin y al cabo esta es la razón de este blog, contaros mi crítica literaria, que no por crítica ha de ser negativa. No necesariamente.  

Portda de "Caperucita en Manhattan".

El libro es Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite, fallecida hace 25 años de cáncer en Madrid. Había nacido en Salamanca en 1925, y dejó tras de sí un total de casi 40 obras, entre novelas, ensayos, poemarios, epistolarios y conferencias, por los que fue premiada en 14 ocasiones con galardones importantes entre los que no se cuenta, es curioso, el Premio Planeta. Y tres de sus obras fueron llevadas a la pantalla. 

 

Durante años rondó por mi casa esta novela publicada en 1990, que acabo de descubrir que es una de las más importantes de esta autora, junto con Entre visillos, por la que le dieron el premio Nadal en 1957. Yo no le había hecho mucho caso porque el título me sonaba más bien a alegato feminista del tipo de las que produce Rosa Montero, que escribe muy bien, cierto, pero que mete su yo en medio de su obra por las buenas, cosa que me parece bastante poco profesional. 

No así hace Carmen Martín Gaite en esta novela, y si lo hace, es algo que pasa totalmente desapercibido. Es una novela que engancha, hasta el punto en que yo me la he leído en dos días, quedándome hasta las cuatro de la madrugada, pues mis manos se negaban a cerrar el libro  antes de llegar al final, que sin embargo no me ha gustado nada, pero, bueno, como dijo aquel personaje de Con faldas y a lo loco, nadie es perfecto, ¿no?

Al abrir el libro yo me temía que era una reescritura del famoso cuento que Charles Perrault  escribió (o transcribió) hace cuatro siglos, pero para mi sorpresa, los elementos básicos del cuento están tomados de modo tan delicado y estilizado que uno no puede dejar de pasear la mirada por la lectura agradable y sencilla de este texto desde el principio hasta el final. Cada capítulo lleva un título bastante explicativo que yo elegí saltarme, porque disfruto más del placer del descubrimiento, pero que supongo que la autora puso para facilitar la lectura. Lectura que está construida sin artificiosidad ni cultismos que te hacen ir al diccionario, ya que la única palabra que se sale un poco de tiesto, farfañía, la explica en el propio texto en cuanto aparece, así como miranfú y alguna otra palabra divertida que inventa esta autora para dar mayor claridad —supongo— a la mente infantil de la protagonista, Sara Allen.

Mi personaje favorito, sin embargo, no es ni Sara ni Mr. Woolf, ni siquiera la abuelita, Gloria Star, que en su juventud había sido cantante y se había casado tres veces, sino Miss Lunatic, que nos aclara muchas cosas de la Estatuta de la Libertad y del buen vivir.

Sin embargo, personaje importante en esta historia es la ciudad de Nueva York, que la autora conoció muy bien, al parecer por las descripciones que hace de calles, plazas, lugares y trayectos por aquella ciudad, aunque no descarto que todo ello se deba a la documentación y enorme imaginación de que hace gala Carmen Martín Gaite en esta obra. 

Sí, este libro me ha dejado con ganas de más, por lo que no descarto seguir leyendo su producción literaria en el futuro. 

viernes, 10 de enero de 2025

La transparencia del Rey.

Rosa Montero escribe muy bien. He leído dos libros de ella, La ridícula idea de no volver a verte, que está muy bien escrito, a pesar de ir de frivolidad en frivolidad, e Historia del Rey Transparente, de la que les voy a hablar a continuación.

En este libro el extraño sentido del humor de que Rosa Montero hace gala se convierte en una tomadura de pelo al lector que, encandilado por su buen escribir, se promete una historia de intriga, variada y previendo que todo va a ir a un final jocoso, divertido, espectacular.

Pero no ocurre eso. Vaya por delante que mete tres siglos de sucesos históricos en los 25 años de la vida de Leola, la protagonista, una campesina de 15 años del siglo 11 francés que se ve empujada hacia arriba por las circunstancias extraordinarias de aquella vida de violencia que la autora nos presenta al principio de su vida. Reconoce Rosa Montero al final del libro que ha incluido anacronismos en la historia, como si el reconocerlo pudiera justificar semejante disparate.

Durante todo el libro asistimos al extraño fenómeno de que cada vez que alguien inicia el relato de la Historia del Rey Transparente, le sucede algo malo que le impide contarla: una lámpara, o el dosel de la cama, que se le viene encima y mata al atrevido, o una pedrada fortuita con idéntico resultado. En el arcón que guarda la madre abadesa de un convento, sin embargo, aparece un códice en que sí se cuenta esa historia, la del Rey Transparente completa. Pero cuando el lector se las promete tan felices porque protagonista, por fin, va a enterarnos de qué se trata la dichosa historia, la descubre la monja justo cuando iba a abrir el libro…, y nos quedamos sin saberlo.

Historia del Rey Transparente.

Una vez que acaba la novela, en la mítica isla celta de Ávalon (ignoro por qué la autora lo escribe sin tilde), donde hay fruta fresca todo el año, se nos ofrece, a manera de apéndice, el texto que suponemos que Leola encontró en el arcón de la abadesa: La Historia del Rey Transparente. Y durante dos páginas nos la cuenta, pero cuando se aproxima el desenlace, cuando estamos a punto de saber qué es lo que el sabio dragón le dice al Rey, a media frase, el lector pasa la página para encontrarse frente a dos en blanco que por no tener, no tienen ni número, y luego en la siguiente están los agradecimientos y explicaciones finales del libro de Rosa Montero, pero nos dejan sin la conclusión de la historia, y sin saber por qué al Rey le ocurre lo que le pasa, y qué tiene que hacer para remediarlo.

En resumen, me ha parecido no solo una tomadura de pelo, sino una falta de respeto al lector. Por eso, a pesar de reconocerle a Rosa Montero el mérito de haber escrito un relato bien contado, le doy un suspenso, porque no ha sabido conectar con el lector, porque promete lo que no da, y porque a mi juicio no se pueden ir poniendo cebos a lo largo del libro para que al final el lector se sienta chasqueado porque no sabe quién es realmente ese Rey Transparente, y cuál es el remedio que el docto dragón estaba a punto de comunicarle para arreglar sus problemas, y por qué no lo consigue, o por qué sí. Ni tampoco explica por qué cada vez que alguien intenta explicar la historia de este rey, muere.

Por eso he titulado mi artículo La transparencia del rey, porque en realidad no se ve al rey por ninguna parte en la historia, y tras finalizar la misma, se le ve a medias, siendo la historia un auténtico gatillazo.

Mi consejo es que no se lo lea si ya lo ha sacado usted de la biblioteca, o que lo devuelva si ya lo ha comprado, porque el relato es tan falso como la imagen de la portada, porque Lady Godiva nada tiene que ver con la historia que hay dentro del libro. Parece que en la versión digital, en Amazon, se corregido la portada, en la que aparece ahora una caricatura de caballero de hierro con un faisán en la cabeza, pero al final de la historia sigue el quede: La respuesta es, y a la vuelta de la página sigue en letra en negrita: Fin de la Historia del Rey Transparente.

Y, si a pesar de todo, usted decide leerlo porque es fan incondicional de la escritora y no se cree lo que le cuento, sepa que la puede buscar en Facebook y pedirle cuentas, como yo desde luego estoy dispuesto a hacer.

Que ustedes lo lean bien (a ser posible otro libro).

Mis lecturas.

 Hace más de cuatro años que no escribo en este blog. Pero no he estado ocioso... Cuando inicié este blog me propuse dar cuenta de lo que he leído, y en realidad en este tiempo me he dedicado a leer más que a escribir. Claro, sí que he escrito algunos libros, 21 desde 2020, pero he leído muchos más. 

El año pasado encontré un interesante artículo en Facebook en que alguien decía que se había leído más de 20 libros. Otros contestaron que muchos más, otros menos, y no faltó quien se quejó de que se intentase montar una competición de a ver quién leía más. En realidad no se trata de leer mucho, o el que más, sino que lo que leas te sirva de provecho para algo. Sin embargo, a mí me incitó aún más a la lectura el mero recuento, al final del año, de lo que uno ha leído. Estas son mis lecturas de 2024: 


    1. Circo Máximo, de Santiago Posteguillo**.
    2. La legión perdida, de Santiago Posteguillo**.
    3. El libro de los buenos modales, de Vincent Jefferds.
    4. Treinta maneras de quitarse el sombrero, de Elvira Lindo.
    5. Advertencia razonable, de Michael Connelly**.
    6. El viento conoce mi nombre, de Isabel Allende.
    7. El padrino, de Mario Puzo***.
    8. Nos vemos en agosto, de Gabriel García Márquez.
    9. Carol, de Patricia Highsmith.
    10. Tres enigmas para la organización, de Eduardo Mendoza.
    11. A propósito de Poe, de Oscar Fábrega**.
    12. Amores malsanos, de Teresa Vicente*.
    13. España, la primera globalización, de José Luis López Linares*.
    14. Réquiem por una furcia, de Álvaro de Laiglesia*.
    15. Crónicas del Más Allá, de Sol Blanco Soler**.
    16. Jane Eyre, de Charlotte Brönte**.
    17. Puta y libre, de Valerie May**.
    18. Emma, de Jane Austen***.
    19. Experiencias en la frontera, de Paloma Navarrete*.
    20. Cuentos, de Antón Chejov**.
    21. Diosas, rameras, esposas y esclavas, de Sara S. Pomeroy*.
    22. Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza
    23. La España fabulosa, de Jesús Vallejo Cabo*
    24. Mastering VIM Quickly, de Jovica Ilic*.
    25. El alma en la experiencia cercana a la muerte, de Juan José López Martínez*.
    26. Terra Alta, de Javier Cercas.
    27. Independencia, de Javier Cercas**.
    28. El castillo de Barbazul, de Javier Cercas**.
    29. Charles Chaplin, de Esteve Riambau.
    30. Historia del Rey Transparente, de Rosa Montero.
    31. BBEdit 15 User Manual, de Bare Bones Software*.
    32. La biblioteca de Medianoche, de Matt Haig .
    33. Los cipreses creen en Dios, de José María Gironella Pous*.  

Los libros a los que he puesto un asterisco son los que tengo en papel; los que tienen dos, en formato digital; y los que tres, en ambos formatos. Los que no tienen ninguno no los tengo, sino que me los han prestado amigos o la Biblioteca Regional de Murcia, de la que soy cliente habitual.

Pero leer mucho no sirve de nada si no te deja nada el libro que has leído. Poco a poco iré contándoos mi opinión de cada uno de ellos, pues de eso trata este blog. 

Como nota curiosa añadiré que los números 22 y 30 los leí en un extraño club de lectura que se llama Amigos de la lectura,  y que consistía en reunirnos varias personas en el Centro de Mayores II de Murcia, y leer en voz alta. Permanecí allí un trimestre, hasta que caí en la cuenta de que ni yo les podía aportar mucho a los demás, ni ellos a mí tampoco, y que no conducía a nada reunirnos para leer en voz alta, cuando en ese mismo tiempo podíamos haber leído mucho más y comentarlo luego.

Por último, añadiré que si en esa lista veis un enlace, es lo que os llevará a mi reseña sobre el libro en cuestión. Espero ir poniéndolas poco a poco para que os hagáis una idea de los libros que os recomiendo o no de esa lista.

 Para este año que comienza tengo otra lista de lecturas pendientes de los 26 libros que no me dio tiempo de leer el año pasado, pero os hablaré de ellos el que viene, con mi confesión de por qué no he podido terminar de leerla, o por qué sí, además de las ampliaciones que puede que le haga. 

Un saludo y ¡feliz lectura!

domingo, 12 de abril de 2020

El relojero del Emperador, de Joaquín Valverde Sepúlveda.

Juanelo Turriano, el relojero del Emperador

Acabo de leer un libro peculiar que compré en una de mis visitas a Toledo por recomendación de la guía local que me acompañó por el recorrido de la ciudad y parte de su historia.

Tras regresar a mi casa lo tuve un tiempo sin abrir, pues impresiona el tamaño de sus páginas y el número de ellas, 400. No obstante, en cuanto lo abrí empecé a respirar los tiempos pasados que me traían las conversaciones privadas, en un ambiente de amistad y bonhomía, entre este relojero cremonés que se encontró el Emperador Carlos I de España y V de Alemania en una de sus visitas a  Bolonia, entonces bajo el gobierno de España. A la propuesta del monarca, Juan (apodado Juanelo en lo sucesivo, como apelativo cariñoso por parte del Emperador y los que en su corte había) Turriano (apellido que significa de la Torre) lo deja todo y se va con don Carlos, al que no abandona hasta su muerte, en calidad de Relojero Imperial. Le construye y repara toda clase de relojes, incluso un planetario, que luego habrá de adaptar al cambio de calendario propiciado y decretado por el papa Gregorio XIII El Magno, (cuyo nombre prepapal era Ugo Buoncompagni) para ajustar las fiestas religiosas móviles (o movibles). 

Pero lo más importante de este técnico y sabio italo-español para Toledo fueron dos cosas: elevar el agua del Tajo hasta el Alcázar, obra imposible para muchos ingenieros que le precedieron en esa empresa por deseo de su Majestad Imperial, y El hombre de palo, un autómata que dio nombre a una de las calles principales de Toledo. Si ustedes visitan esta ciudad, la encontrarán entre la catedral y la calle del Comercio. En este libro se describe la génesis y ejecución de la primera de estas obras, el dispositivo que Juanelo diseñó y realizó para subir las aguas del Tajo los noventa metros que necesitaba, por medio de un ingenio de transmisión del movimiento del propio río por medio de unas bielas que impulsaban el agua recogida por medio de cazos enganchados a dos norias, que viajaba hacia arriba a través de otros tantos cazos en cada una de las 24 torres que escalonadamente conducían los 18000 litros de agua cada día hasta el Alcázar de Toledo, su punto más alto. 


Desgraciadamente dicha maravilla la terminó después de la muerte del Emperador, y el nuevo Rey, don Felipe II, le fue dando largas al pago de dicha obra. El ayuntamiento de Toledo también se lo negó, porque en realidad el agua no iba para el disfrute de la ciudad, sino del Alcázar, y por lo tanto era al Rey a quien le correspondía, según el Concejo Municipal. El pobre inventor se vio así, pobre de solemnidad, viviendo a costa de su hija, viuda con varios hijos, muriendo en la miseria, que paliaba precisamente con las limosnas que los viandantes depositaban en la mano de su Hombre de palo, el autómata de madera con que dicen que se paseaba por dicha calle de Toledo, y que si bien no hablaba, sí que hacía una respetuosa reverencia al generoso donante.

Es este segundo gran invento el que no figura más que en un párrafo en el libro de Joaquín Valverde Sepúlveda, en el que dice que aquello había sido un sueño del inventor. ¿Quizá la falta de documentación sobre este segundo ingenio movió al autor de esta pseudoautobiografía a pasar de puntillas sobre este artificio de Turriano? Posiblemente, o quizá lo haya dejado para un ulterior volumen, que considero necesario, o cuanto menos interesante.

En cuanto a la forma literaria elegida por Valverde Sepúlveda, me ha agradado que haya escogido la autobiografía, pues así sitúa al lector en la presencia del Emperador Carlos y posteriormente de su hijo, presentándonoslos como personas cercanas, con sus virtudes y sus miserias, con sus porqués y sus motivos. Es un libro que recomiendo leer, a pesar de la longitud del texto. Tanto más tiempo se disftuta por relativamente poco dinero. Si a ustedes les interesara leerlo, sepan que no tienen que desplazarse a Toledo para comprarlo, pues lo pueden encontrar ustedes también en Amazón, y seguramente en cualquier otra librería de su ciudad.

sábado, 4 de enero de 2020

El caballo de Troya.

El caballo de Troya, 
de J.J. Benítez
Después de leerme de un tirón los once libros de esta saga y mientras aún leo Estoy bien, del mismo autor, creo que tengo una opinión bastante objetiva de esta obra. 

Creo que se debería publicar la obra completa, los once volúmenes, en uno solo. En papel sería inviable (pues le calculo más de siete mil páginas), pero en formato Kindle sería factible, y bastante interesante para los interesados en el tema. Desde luego si una vez leído el primer volumen me hubiese enterado de esa edición «Mamut», la hubiese comprado con toda seguridad. Los 9 volúmenes de El caballo de Troya más El día del relámpago y el último volumen que ha aparecido, El diario de Eliseo.

Lo más original de esta obra es que asistimos a la versión de Abel, el mayor del ejército de EEUU apodado Jasón, en los nueve primeros tomos, con su corolario final en lo que al proyecto Caballo de Troya se refiere, en el décimo volumen, el de El día del relámpago; y como broche de oro, la visión de Caín, por medio de la narración del Capitán Eliseo, que nos cuenta los mismos o parecidos sucesos desde otra perspectiva. Son dos tipos de conversión de dos escépticos, uno buena persona, y otro defiende que las órdenes son las órdenes, que están por encima de todo. Otros personajes, como el General Curtiss, luego se ven que son de poca monta, o sea, seres humanos comunes y corrientes, a los que no se les puede exigir mucho, y de los que se espera que actúen según sus miedos, filias y fobias. Pero tanto el mayor (curioso grado, que en el ejército español equivale al de comandante) como el capitán, tanto el médico (aquel) como el ingeniero (este), van creciendo a lo largo de los once libros.


Sí que tiene cosas objetables esta obra, aunque Benítez se defiende con la estrategia de que ambos «autores» de los diarios han cometido errores «de segundo o tercer orden» para dar pábulo a que se trata de un trabajo de ficción, y no hechos reales, como el propio Benítez ha reiterado en sus entrevistas radiotelevisivas, para que el público no se le espante demasiado. Pero la idea de un Padre Azul, responsable de todo, cariñoso y no pendenciero o vengativo como Yavé es en sí atractiva, y fácil de sentir en nuestro interior, si nos lo proponemos.

Estos libros también adolecen, sobre todo al principio, de una pesadez superior a lo normal cuando se nos presentan detalles técnicos sobre conceptos que aún no se han descubierto oficialmente (¿qué es un «swivel»?), pero andando la historia esos detalles van desapareciendo poco a poco. También se deja en el tintero al «hombre rojo» que se bebe la sangre de hombres y bestias y que habita cerca de donde Eliseo deja su «cuna», y cuyas defensas el rojo burla de una forma tan natural. Pero eso no es importante, y quizá sea el cebo para que algún día Juan José Benítez nos premie con un 12ª volumen con la historia de este personaje. O la Historia de Ruth, cuya curación se contradice en el 9º y en el 11º volúmenes. También es absurdo que en determinados momentos tanto el comandante como el capitán dicen que no se extienden en detalles técnicos, porque no se les ha autorizado, cuando es evidente que ninguna autoridad humana les habría permitido nunca publicar los libros en absoluto… ¿Broma de Benítez?

Lo más original, a mi juicio, es que en esta saga se aúnan las historias de Jesús de Nazaret, de Caín y Abel, y de la creación misma, resumida en el Nuevo Mandamiento de Jesús, que más que mandamiento parece invitación que no podemos resistir. Bueno leerlo sobre todo para los creyentes en Jesús, y en su mensaje, de que vino a perfeccionar la Ley, a superarla, y a hacerla innecesaria, porque todos los hombres aprenderán a amar y amarse.

En resumen, mi opinión es que son libros para tener en casa y leer más de una vez, o asegurarse de que la biblioteca más cercana los tenga, y los leamos de vez en cuando, porque siempre se puede aprender mucho de ellos. Y, lo más importante es lo más impactante: ¿y si todo lo que cuenta Benítez fuera verdad, como él mismo no se cansa de decir en todas las entrevistas que se le han hecho?

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Lluvia fina

de Luis Landero

Es un libro que se lee de una sentada porque atrapa la atención del lector enseguida. Se trata de los procesos mentales de dos hermanas y un hermano, condensados en las conversaciones que tienen con la esposa de este, Aurora,
que recibe las confesiones de todos ellos desde sus diversos puntos de vista, y que también tiene sus problemas, que nadie escucha porque están muy ocupados haciéndose escuchar por ella. 

El hecho puntual sobre el que gira la novela es la celebración del octogésimo cumpleaños de la matriarca, Sonia, cuya organización levanta ampollas por problemas del pasado de los tres hermanos, prácticamente desde que se conocieron. 
También es una bonita historia de amor entre Aurora y su marido, como telón de fondo, con una hija especial, Alicia.

Es una novela diferente, con frecuentes cambios de voz que despistan al principio por la ausencia de diferenciación tipográfica cuando se pasa de uno a otro personaje, planteándose a veces la redundancia de los guiones de diálogo, —, o de las comillas, pues dichos cambios se realizan por medio del texto mismo, con gran maestría, no exenta de cierto riesgo para la comprensión del lector. No obstante, la maestría de Luis Landero en el uso del lenguaje lo compensa más que sobradamente. 

sábado, 5 de agosto de 2017

Caminos convergentes, de Mercedes de Miguel.

Los Caminos convergentes de Mercedes de Miguel González.

Acabo de leerme un libro que me ha gustado bastante por su simplicidad, pero también por su complejidad. David es un joven que busca aún su primer trabajo. Laura es una empleada en un bufete importante. Durante todo el libro se buscan, se encuentran, se separan, pero —como anuncia su título—, van convergiendo.

Es lo que se podría definir como una novela romántica, rosa, de amor. Pero también es muchas otras cosas. Es una prosa impecable, pero vivaz, es un hilo argumental que te fuerza a seguir un capítulo más antes de irte a dormir, por ejemplo,  a ver qué pasa. Y pasan muchas cosas. 

Este libro me motivó a seguir leyendo de esta escritora, y así me encuentro ahora mismo siguiendo las aventuras del pobre Padre Indalecio, en la novela de la misma autora, La virgen de los leggins, que, como su titulo ya anuncia, es más divertida. No obstante se nota el sello de la misma autora.Ya os contaré mis impresiones. 


miércoles, 31 de agosto de 2016

Mia verkaro, en Esperanto.



Ĉe mia retapaĝo mi ne nur publikigas La libron de la jaro iom post iom en la hispana lingvo, sed aldone en la anglan kaj  en Esperanton. Per tiu maniero mian verkon oni povas koni ene de diversaj kulturoj. Mi ankaŭ povas fiere diri, ke mi publikigas mian tutan verkaron en Esperanto por senpagla legado. Sekve, se oni deziras legi miajn librojn senpage, oni nur devas lerni Esperanton.  :-)  Jes, mi verkas en Esperanto ankaŭ, sed bedaŭrinde mi ne plu havas tempon instrui nian belan kaj utilan lingvon. Por tiu oni trovos multe da kursoj en la reto. Mi nur povas konsili al vi kelkajn, sed mi ne provis ilin, do mi ne scias pri tio, kiu estas la plej bona, rapida, ktp. Surpapere mi provis kaj rekomendas tiun titolitan Curso del idioma internacional, de Miguel Gutiérrez Adúriz, kaj tiun alian, Nuevo método de Esperanto,  de Fernando de Diego, por  avantaĝaj studentoj pri nia lingvo; sed certe oni povas trovi aliajn bonajn kursojn, kiuj estas rekomendindaj, sed mi nur ne povas tion fari ĉar mi ne konas ilin. Se oni deziras pli da informo pri la afero, oni povas viziti la retejon de la Universala Esperanto Asocio, la plej granda kaj malnova organizo, kiu okupiĝas pri Esperanto kaj esperantistoj, el la mondo. 

Kaj jen ĉio, gesamideanoj. Brakumu min, ĉar mi kunhavas al vi miajn pensojn kaj sentojn pere de nia bela kaj utila lingvo. Se vi sekvas min, vi ploros kaj ridos  per la rakontoj kiujn mi diros al vi. 


The book of the month.


In my web page I set a  Monthly book for free reading in Spanish and in  English. At the moment of writing this you can read Grandpa & I, but most probably when you read it there is another book, if you read this after September 2016. 

Thus my works are known better spread in various cultures. I must also say that, in addition, I am publishing all my books in Esperanto for free reading. So if you'd like to read me paying nothing, you must only learn Esperanto. :-) 

There are many free courses on Esperanto in the net. You only have to search and will find them. I cannot really recommend you any, since I learnt Esperanto from books, in fact I used The Secondary School Esperanto, by Markarian and Sullivan when I was young and lived in Britain. But since then probably there have appeared a lot of good tutors on Esperanto both on paper and in the net. 

REMARK.- After a few books I realized the test was harder than I thought, so I'm publishing only a book a year, but I'm still at it. Enjoy. 

El libro del año (que antes era del mes).


En mi página web no sólo actualizo de vez en cuando (y luego lo dejo hasta el mes de enero) un Libro del año en español, sino que además lo pongo también en inglés. Así mi obra se va conociendo en varias culturas, en realidad en la de todos, porque también lo pongo en Esperanto para lectura gratuita. Así si me queréis leer sin pagar nada, sólo tendréis que aprender a leer en Esperanto. :-) 

En papel conozco y recomiendo el Curso del idioma internacional, de Miguel Gutiérrez Adúriz, y para quien quiera saber más, el  Nuevo método de Esperanto,  de Fernano de Diego; pero ciertamente  se pueden encontrar otros cursos sobre nuestra lengua, totalmente recomendables, en la red, si bien yo no puedo dar una recomendacion concreta porque no los conozco. Esos dos sí que son de confianza, y los que podáis encontrar por ahí, seguramente también lo serán. 

Y cuando ya sepáis leer bien en Esperanto, podéis consultar la Gazetoteko Lanti. Se trata de una hemeroteca de revistas en Esperanto que ya no se encuentran con facilidad. Entre ellas cabe destacar la que yo mismo redacto, Kajeroj el la Sudo, de aparición trimestral. Recientemente he publicado su número cien, y para festejar haber alcanzado ese número, lo publiqué también en mis otros dos idiomas, para que todos tengáis la opción de comprender en qué consiste la revista.

Pero tanto si decidís aprender el idioma Esperanto o practicar el inglés conmigo,  siempre podréis leer mis obras poco a poco y una tras otra en español en mi página. Y si vuestra lectura merece enviar un comentario al autor, os lo agradecería. 

lunes, 1 de agosto de 2016

Silencio.

Silencio.

Aunque desde mi recensión de Los crímenes azules, de Enrique Laso, hasta Los 75 consejos para sobrevivir en el instituto ha pasado casi un año, eso no significa que no haya leído ningún libro en ese tiempo. Leer es la primera obligación de un escritor, y yo escribo y leo todos los días. Lo que sucede es que nada de lo que he leído ha sido relevante, y prefiero no hacer una recensión a hacerla mala. Excepción he hecho, sin embargo, con el último libro comentado, por las razones que he dicho en la entrada correspondiente de este blog.

Todo el asunto me parece una manera desvergonzada de hacerle campaña a ese libro, y he puesto mi granto de arena para desmontarla.
Próximamente haré una recensión de algún otro libro que merezca la pena.   

Esperanto

Mis obras en Esperanto.

Seguramente conoceréis lo que es el Esperanto: 

En 1881 el oculista polaco de nacionalidad rusa L. L. Zamenof publicó una gramática de este idoma en francés, a la que siguieron otras versiones en otros idiomas para que todo el mundo pudiera aprender a escribir y hablar el idioma que él llamó Lengua Internacional, y firmaba su libro con el pseudónimo de Doctor Esperanto, ya que en ese idioma esperi significa esperar, y esperanto significa el que está esperando, y él esperó a que los que comprasen su libro reaccionaran, cosa que ocurrió, pues muchos le escribieron, algunos en Esperanto, excepto uno, Kasimir Beinz, que fue a visitarle y le habló en La Lengua Internacional, que es su verdadero nombre. Pero muchos interesados en que el idioma del momento fuera el internacional, entonces el francés, ahora el inglés y otro día será el ruso o el chino, confundieron el culo con las témporas de modo nada inocente, y transfirieron el nombre de su autor al de su obra, conociéndose desde entonces a la Lengua Internacional como Esperanto, haciéndole en el fondo un favor, porque la realidad indica que son sinónimos hoy en día. Si usted se pone a aprender Esperanto, se le comprenderá perfectamente en tres meses. Si usted intenta hacer lo mismo con el inglés, a pesar de gastarse mucho más dinero, lo conseguirá en treinta años.

 Desde que se inventó el Esperanto (que es el único idioma que yo conozco cuyo nombre ha de escribirse con mayúscula porque sí es nombre propio, al revés que el que usamos para los demás idiomas, como el inglés, francés, turco, etc., que en realidad son adjetivos) se ha ido difundiendo por todo el mundo, hasta alcanzar una considerable cantidad de gente que lo habla en todo el mundo como segundo idioma ya que, por suerte, no existe ningún país del que sea natural. El Esperanto fue un idioma inventado por una perosna que sabía leer y escribir, al revés que los demás idiomas, que han sido inventados también, pero por analfabetos sin excepción, por la propia definición de idioma y de nuestro devenir histórico. 

Pero no es el objetivo de esta entrada de mi blog hablar del Esperanto, ni darlo a conocer, ni explicar cómo se puede aprender, para lo cual ya están la Federación Española del Esperanto  y la Asociación Universal de Esperanto, sino que mi objetivo es comunicar a los esperantistas (o hablantes del Esperanto en general) que mis obras ya están apareciendo en Esperanto. Sí, desde algo antes de jubilarme he estado escribiendo en español e inglés,  y ahora que ya he completado mi obra número cincuenta me he propuesto detenerme un poco, reflexionar sobre lo que he hecho, y realizar una version en inglés y otra en Esperanto de cada una de ellas, así como traducir por fin al español las que he escrito originalmente en inglés, como The Year I Was a Woman y Oumou, the Ebony Hetaera, que hasta ahora contaban sólo con versiones en inglés. 

A tal efecto ya he publicado dos de mis últimas obras, El pecado del talibán y Amén  en Esperanto, y estoy traduciendo The Year I Was a Woman a la Lengua Internacional. Ambas se podrán leer totalmente gratis en mi web, http://www.obracompleta.com. Los títulos (y enlaces pertinentes) en Esperanto son, respectivamente, La peko de l' taliban' , Tiel estu, y La jaron, kiam mi estis virino, aunque he de advertiros que este último libro no está completo en el momento de escribir esta entrada del blog, puesto que lo voy publicando a medida que lo voy traduciendo, y en este momento he subido sólo la mitad del libro.

Espero que apoyéis mi iniciativa, y si queréis hacerlo de forma económica, podéis adquirir las versiones en español e inglés tanto en papel como en formato digital. Pero en Esperanto mis obras serán gratuitas, al menos por el momento. Cuando termine de traducirlas puede que me lo replantee.

Mientras tanto, os deseo feliz lectura. Y si creéis que me tenéis que hacer alguna apreciación, consejo o crítica, no dudéis en hacerlo. 


sábado, 30 de julio de 2016

Setenta y cinco consejos para sobrevivir en el Instituto.

Setenta y cinco consejos para sobrevivir en el instituto, de María Frisa.


Conocí este libro  por la reprobación que leí en internet de la propuesta de prohibición del mismo por parte de autoridades de Valencia y de Murcia. Eso fue suficiente para que se despertase mi interés por el libro, pues me hizo recordar que el mejor Best Seller de todos los tiempos ha sido El índice de libros prohibidos (popularmente conocido como El índice) que editaba antes la Iglesia Católica, o sea El Vaticano. Ahora ya no lo edita, y es más trabajoso buscar libros interesantes para leer en los momentos en que está uno aburrido..., aunque si uno se empeña, lo consigue, claro.

Desde que llegó a mis manos mi ejemplar virtual, pues lo compré en formato kindle, lo leí de un tirón, porque enseguida me percaté de que si lo dejaba, ya no lo volvería a abrir, y por lo tanto no podría hablar de él, ni bien ni mal. La verdad es que aunque tiene un interesante planteamiento cínico y gracioso, no llega, ni de lejos, al del mítico El libro rojo del cole, al que me recordó vagamente, el libro de Jansen Soren (1979) que aún se encuentra en internet si uno se molesta en buscarlo. 

La promoción de este libro ha estado bien llevada a cabo, porque nada promociona tanto una cosa como que la prohiban o amenacen con hacerlo (venga, cómprela mientras pueda), pero no he podido dejar de ver los defectos que tiene en común con muchos de los libros que aparecen publicados por editoriales famosas hoy en día, y alguno más. El primero de ellos es que la primera palabra del título es un número, lo cual me parece una falta de estilo imperdonable, porque toda frase ha de comenzar con mayúscula, y como sabemos todos, no hay números mayúsculos. Por eso me he permitido poner en palabras el número 75 con el que comienza el título de este libro. 
Pero hay más cosas mal hechas en esta publicación: 

  1. Aunque tiene índice (lo cual es de agradecer, pues no todos los libros publicados hoy en día, incluso por editoriales tan serias como Alfaguara, lo tienen, pásmense ustedes), viene al final del libro, y no al principio (como debería ser por cortesía al lector: uno ha de saber qué es lo que viene dentro del libro, sin tener que molestarse en buscarlo), no nos dice qué hay en cada capítulo, pues las entradas del índice dicen eso exactamente: Capítulo 1, capítulo 2, y así hasta el capítulo 20. Nos viene  bien para repasar los números, pero eso ya lo superamos en la Enseñanza Primaria, cuando éramos unos críos.
  2. Aunque se trata de una serie de consejos para sobrevivir en el instituto, o sea, para no pasárselo mal, que por lo visto es la forma de muerte que más teme el público superficial e ignorante al que parece ir dirigido, gente que nunca ha tenido un problema de verdad, la autora no ha podido dejar de dotar a su discurso de una cierta trama, de contar una historia, pero ha sido incapaz de contarnos la resolución del conflicto. El de estar la protagonista en una clase en que no hay ninguno de sus amigos del colegio, con excepción de Pollo, uno al que despreciaban todos. No resolver el nudo es una forma de dejar puesto un cebo para que el lector compre el siguiente de la serie, lo cual me parece una práctica poco honesta: si quieres que te sigan comprando tus libros, aporta algo, da calidad a tu narración, o por lo menos divierte al personal.
  3. El estilo me parece ramplón e histérico, con todos esos cambios tipográficos y dibujos infantiloides pero escasamente ingenuos.
En definitiva,  creo que es un libro que no aporta mucho a la literatura ni ayuda mucho a los escolares. Sin embargo, no debería de prohibirse porque no hay mayor condena que el ostracismo. Olvidemos este libro y todos los demás de la serie. Nos haremos un favor.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Los crímenes azules.

Los crímenes azules es una historia original de Enrique Laso, y al decir original no sólo digo que la escrito él, la ha inventado, sino que es original en su concepto, en su diseño, y en la forma de exponerla. 

Tenemos a un cerebrito graduado en la escuela de detectives del FBI en Quántico (Virginia, EEUU) que acaba de resolver un caso difícil de asesinatos en serie y se enfrenta a una serie de tres asesinatos separados por 17 años el primero de los otros dos, que se cometieron con una semana de diferencia, para cuya investigación el cerebrito, que responde al nombre de Ethan Bush, cuenta con un equipo, en el que figura su ex novia, Liz, lo cual es novedad, al menos para mí. Se expone todo el proceso de investigación como si el autor fuese policía, lo cual a mí no me consta, pero el autor lo cuenta de una forma que parece que uno está allí, viéndolo todo, sufriendo con el protagonista (un tipo engreído que no se corta a la hora de llorar por su padre muerto, y cada vez que recuerda que era forofo del béisbol y de correr, además algo jeta porque se va de paseo mientras su equipo trabaja duramente), al que se le perdona todo porque cuando se pone a pensar acierta..., casi siempre. 

Se le ha criticado a esta novela que el final aparece de improviso, pero si se relee un poco se ve que no podía ser de otra forma. No falta ni una coma de la explicación clara y precisa de por qué cada uno hizo lo que hizo, aunque se deja un fleco importante para la siguiente novela, Los cadáveres no sueñan, que aparecerá en breve y que haríais bien en ir reservando ya. 

Además de en papel, esta novela la podéis comprar por poco dinero en Amazon. 

viernes, 17 de julio de 2015

A la sombra de un ángel negro.

A la sombra de un ángel negro es un libro que deberíamos leer todos, e incluso ser de obligada lectura en los institutos de Bachillerato de España, o por lo menos los profesores de Historia deberían comentarlo en clase, ya que aclara una mentira que nos han legado en nuestro pasado: la  Semana Trágica de Barcelona, en 1909, no se debió a pretensiones nacionalistas o separatistas, las hubiera o no, sino por el reclutamiento forzoso para la guerra de Marruecos, y que tuvo lugar sólo en Cataluña, (fuera de alguna otra excepción, como la de del protagonista del libro, que era de un pueblo de Murcia). Una guerra mal traída por aquel rey tan incompetente, Alfonso XIII, y peor llevada por los militares españoles hasta la llegada de la Legión, que fundara el General Millán Astray a imagen y semejanza de la Legión Extranjera, también llamada Legión Francesa.

Este libro nos presenta hechos terribles y olvidados como si a los españoles de ahora todavía nos diera vergüenza haber abandonado a más de diez mil jóvenes españoles brutalmente asesinados en tierras extrañas y a los que no se les dio reconocimiento o mérito alguno: en otras partes se honra a sus caídos, pero en España se los ignora. Y eso es una vergüenza para España y para los españoles.

En el libro de Fulgencio Caballero Martínez se demuestra que si aquellos jóvenes se hubieran negado a ir al a guerra, seguramente los habrían encarcelado, pero incluso si los hubieran fusilado  por ello, hubieran salido ganando, porque no les habrían mutilado antes de matarlos, ni hubieran pasado las penalidades que sufrieron antes de morir, desangrados durante horas, o quemados vivos por los asesinos del Rif..., esos para los que el Rey de Marruecos pidió hace años una pensión y que no sabemos qué hizo el gobierno aquel que en tan buena sintonía estaba con el reino vecino. A quien habría que pagarle las pensiones, y con atrasos, es a las familias de aquellos chavales tan injustamente enviados a la guerra para que los masacrasen. 

Este es un libro valiente y muy bien documentado sobre un tema que no nos va a divertir ni hacer disfrutar precisamente, pero cuyo conocimiento nos es imprescindible para comprender la Historia de España. El título del libro se debe a la escultura negra del Ángel de la Victoria que preside la tumba del cementerio de Melilla que conserva los huesos de aquellos diez o doce mil españoles que fueron a morir a tierra mora por el capricho de un rey y unos pocos capitalistas que querían hacer el negocio del sigo a costa de la vida de muchos jóvenes que ya tenían familias que alimentar, y que aquel sistema político perverso que culminó en la Segunda República Española no quiso atender, y a las que ni siquiera comunicó la muerte de sus seres queridos, que con tanta alegría y codicia había enviado a la muerte. Ahora, con tanto revuelo con la aún vigente Ley de Memoria Histórica, sería bueno que alguien con autoridad suficiente, el Gobierno de España, por ejemplo, investigara oficialmente qué pasó, y comunicara a las familias que perdieron un miembro en aquella guerra injusta e innecesaria, dónde se encuentran enterrados sus restos. Es una deuda que tiene el país con aquellos ciudadanos. Se considera curiosa la reparación que la Reina Isabel II del Reino Unido ha hecho con Alan Touring, condenado por su homosexualidad hace sesenta años, pero esta otra reparación de la que hablo sí es una deuda histórica necesaria y urgente, porque garantizaría a nuestros soldados que si mueren por su bandera, su patria se hará cargo de ellos y de sus familias.

El libro está dividido en tres partes: Insidia, Cicatrices y Cicuta. Relaciona diversos atentados anarquistas con la Guerra de África, lo cual nunca se habría pensado sin la clara información que da sobre los sucesos que narra, entre ellos el monopolio de la venta de aves al ejército que tenía un magnate catalan y de lo que ocurre cuando un veterano de la Guerra de Marruecos decide hacerle la competencia. 

Este es un libro duro de leer, pero muy necesario hacerlo y comentar para que el ciudadano español se convenza de una vez de que no sale gratis desentenderse de la política y dejarla en manos incompetentes. Porque le puede ir la vida en ello. Lo que pasó, si olvidado, es repetible. Ya lo dijo Herodoto, lo recordó Churchill, y parecen haberlo olvidado todos. Nos rasgamos las vestiduras porque mueren unos cuantos militares españoles en el accidente del Yak 42 en Turquía en 2003, pero nadie se dio nunca por enterado de las doce mil muertes de la emboscada en El Barranco de El Lobo, y en Annual, y en tantas escaramuzas en aquella guerra evitable. 

Este es un libro que recomiendo leer porque nos hace falta saber.

viernes, 24 de abril de 2015

Aterrizaje a traición, de Antonio Capel Riera.


¿Estamos seguros en manos de pilotos con problemas anímicos cuando volamos?, se pregunta el autor de este libro publicado hace cinco años (los cumplirá el 29 de abril de 2015), cuando todo el mundo estaba convencido, y lo sigue estando a pesar del accidente de los Alpes, aún por aclarar del todo, de que es el medio de transporte más seguro. 

Nunca nos lo hemos preguntado, quizá, pero los pilotos de un avión han de estar en un excelente estado físico y anímico, porque si no lo están puede ocurrir un accidente por fallo humano, que es otra forma de llamar a la negligencia criminal. 

Aterrizaje a traición es un  breve relato de 133 páginas en tamaño algo inferior a A5 (cuartilla, o mitad de un folio) en el que en un lenguaje sencillo y cargado de humor Antonio Capel Riera nos cuenta su visión de lo que pasa en la cabina del avión, ese sancta sanctórum donde no nos dejan entrar a los pasajeros, a no ser que el capitán (o comandante, que nunca me he enterado de la diferencia) del navío nos invite. Habitualmente son gente maja y sana, y los cuatrocientos mil aviones que surcan los cielos de todo el mundo cada día llegan a su destino siempre..., o casi siempre, con un porcentaje de siniestralidad en relación de pasajero por kilómetro muy inferior al de los demás medios de transporte, incluyendo el viaje a lomos de un burro, con ser tan infrecuente este medio de transporte.

Sin embargo, en este vuelo el Jumbo 747 de American Air (compañía que no existe, por cierto, pues la más parecida en nombre es la American Airlines, que nada tiene que ver) las cosas se empiezan a torcer debido a las relaciones entre los miembros de la tripulación, vistos desde la óptica de la sobrecargo, Mary Smith, a pesar de no estar contado el relato en primera persona. Hay pasión, hay violencia, hay locura, hay un piloto militar que se quiere suicidar, y están los dos pilotos del Jumbo a los que hay que echar de comer aparte, así como los dos viejecitos, los señores Westinghouse, que se creen que en esta vida todo se puede arreglar con dinero, y el General Ibrahim, que recurre a otros métodos más expeditivos que le dan una nota de humor al relato.

Anoche compré este ejemplar en la Feria del Libro, que es un modesto conjunto de dos casetas que pusieron en la Plaza Santo Domingo, al principio de la calle de Trapería, y esta mañana me lo he terminado de leer, pues es un libro que no se te cae de las manos. Es un libro de lectura recomendada, máxime tras las noticias recientes sobre el supuesto suicidio del piloto Tobías Schwartz llevándose a la tripulación y pasaje con él. Estamos acostumbrados a ver estas cosas en el cine, como la saga de películas comenzadas  con la que se basó en la obra de Arthur Hailey Aeropuerto y continuada con otras tres, en que los protagonistas son rebasados por las circunstancias, pero finalmente todo tiene un final feliz debido al trabajo en equipo y la labor de gente suficientemente preparada. En este relato la culpa de lo que sucede la tienen los pilotos, y eso se sabe desde el principio. Lo que va sucediendo a continuación va manteniendo al lector con las ganas de saber más, pero sin la tensión de la novela de Hailey, mucho más larga y tensa. 

Es una buena inversión de los siete euros que cuesta este libro.

martes, 24 de marzo de 2015

La ropavejera, o El génesis del mal.

La ropavejera, o El génesis del mal es el último libro que he leído de Ramón Cerdà Sanjuán. Se trata de una novela sobre un cortometraje que recrea la historia de La vampira del Raval, Enriqueta Martí, que a principios del siglo XX fue detenida y juzgada por secuestrar, prostituir y asesinar a varios niños, aunque sólo se le pudieron demostrar los dos primeros cargos. 

El libro está presentado con una encuadernación lujosa en tapa dura dentro de una carpetilla que muestra otra portada alternativa, pero, a mi juicio, no tan atrayente como la del propio libro, en que se ve a la ropavejera tal cual la recrea en el corto cinematográfico la actriz Ana Torrent, junto a la que aparece su falsa hija Angelita, interpretada por Marina Alegre, en un fotograma del corto escrito y dirigido por Nacho Ruipérez con el mismo título.

La historia narrada por Ramón Cerdà proporciona mayor lujo de detalles que el corto, como cabría esperar, en sus dos partes y un epílogo que ocupan 417 páginas de buena prosa, como sabe todo aquel que ha leído alguna vez alguno de los libros de este autor. He de decir que este es un género que no acostumbro a leer ni escribir, porque me parece desagradable y pesimista, pero esta narración ha tenido la virtud de llevarme de la mano y no querer dejar el libro hasta que me deja en la conclusión final, en la página 417. He descubierto un recurso novedoso, al menos para mí, en este libro: el cambio reiterado de voz: aunque la narración la realiza la propia Enriqueta Martí la mayor parte del libro, de vez en cuando se intercalan capítulos de un narrador omnisciente que cuenta cosas que, evidentemente, la protagonista no podría saber al menos en esa parte de la narración, con otro cambio de voz final, que marca la apoteosis del libro, y nos deja un buen sabor de boca, a pesar de todo. Sí, creo que es una sabia combinación que nos muestra que, al igual que Goya hizo con la pintura, en la literatura se puede hacer una obra de arte partiendo de algo sórdido y tétrico, y tan vituperable como el tráfico y asesinato de niños, con secuestro incluido. No se recrea el autor en hechos luctuosos o desagradables, pues los refiere y nos deja en la puerta de los mismos, dejándonos que nuestra imaginación haga lo demás. Como la definición de sacamantecas, que ni define ni refiere, pero que nos queda clara a medida que avanza la narración y se nos hacen referencias a los ungüentos y cremas que esta psicópata elabora en el negocio que emprende, así como otras cosas, como los antifaces que elabora a partir de un material muy especial, lo que la lleva a considerarse una mera empresaria emprendedora más, como tantos otros que había en la Cataluña de entonces. He de decir que me ha encantado la forma en que se resuelve la investigación policial que conduce a la detención de la protagonista: una pedrada, un simple saludo de la nueva ama de llaves a una vecina, y voilá, los municipales empiezan a investigar a pesar de que sus jefes les dicen que para qué se van a molestar. Y esa es la nota de humor que aparece en la novela. 

He de decir que este es un proyecto más elaborado y más logrado que el anterior que he recensionado, La Victoria de Úrsula, y para los interesados en el género de terror o del crimen es una buena forma de invertir los 16 ó 24 euros que vale, según la edición que se compre. Los interesados pueden encargarlo directamente a la editorial El Fantasma de los Sueños o en las principales librerías de su localidad. 

sábado, 14 de febrero de 2015

La Victoria de Úrsula, de Ramón Cerdà Sanjuán.

La Victoria de Úrsula.
Úrsula y su Victoria, una historia tierna a pesar de lo que parece.

Acabo de leer un libro peculiar. No se trata del producto libre y directo de la mente del autor, sino de la transliteración, o sea traducción a la letra, de una película ya realizada, un corto de algo más de quince minutos de duración. 

En esos minutos. vemos cómo una niña de trece años, que a pesar de llevarla puesta no se llama Caperucita Roja, se adentra en un cementerio en una obscura noche de lluvia densa en lugar del proceloso bosque. Allí no la aborda un lobo con su verbo, sino con un palo el sepulturero, un personaje siniestro al que sin embargo acabará convenciendo para que la ayude en sus propósitos.

Al principio de la historia ella se plantea los derechos de los muertos. ¿Los muertos tienen derechos? ¿Los que quedamos tenemos que respetarlos? Al plantear esta cuestión se me ha dicho que eso son sus últimas voluntades, pero ellos las han dispuesto cuando aún estaban vivos, y por lo tanto cuando han fallecido ya sus derechos, de tenerlos, serán otros. Lo que inspiran los muertos es ciertamente respeto entre los vivos, derivado de las creencias en el Más Allá y en las historias de zombies y vampiros, los no muertos, o sea basados en el miedo. Pero si razonamos que si una persona está muerta ya no se puede mover, comprendemos que ya ningún mal nos puede causar, y desaparece ese miedo, y puede que también ese respeto. Pero ¿eso conlleva la pérdida de esos derechos que se les ha concedido alguna vez? ¿Los poseen por definición? ¿Los tienen por ley? Porque si son incinerados o encerrados a cal y canto no es para que descansen, pues ya no son personas que se puedan cansar y descansar, sino que es para evitar enfermedades entre los aún vivos, procedentes de los gérmenes que puedan pasar al aire al entrar los restos en descomposición. 

No obstante, nuestra caperucita, Úrsula, se plantea este interrogante, y tras discutir con su abuela, abandona la casa y se encamina al cementerio con una misión. Convence al sepulturero, y ambos nos sorprenden con un final que sin embargo difiere del del corto original, sin duda fruto de la libertad de autor del del libro.

Es esta una novela corta de apenas 104 páginas que está ricamente adornada con gráficos de la película. El ambiente es ciertamente  tétrico, gótico y, aunque no trata de crímenes, un género en el que se mueve como pez en el agua Ramón Cerdá Sanjuán, el autor de la novela, sí trata de la muerte, planteando cuestiones sobre si es ético cometer una ilegalidad, o si es inmoral dejar de hacerlo, una vez que comprendemos, al final, las claves de Ursula y del sepulturero, que parece recuperar a su hija Rebeca, que había fallecido a la edad  que tiene nuestra caperucita en esta historia.

Es este un libro interesante para los que gustan de historias de crímenes y misterio, pues yo la definiría como una historia de crímenes sin crimen, de misterio sin misterio, y de amor sin amor. Es un experimento interesante en el que aparecen muchos elementos de la buena historia gótica para que el lector al final juzgue si el autor lo ha conseguido. Aconsejo ver el corto de cine después de haber leído la novela, a pesar de que esta se creó después que aquel. No sólo porque está muy bien escrita, sino porque al ser siempre la literatura un relato más pormenorizado que el cine, nos da muchas claves que luego veremos en la película. Por cierto, la podemos encontrar en Youtube, y el libro, como hemos insinuado más arriba, en la Tienda de Ramón, desde donde se puede comprar por diez euros, sin gastos adicionales de envíos en España (consultar desde el extranjero).